¿Por qué tocar, observar, escuchar y experimentar también es aprender?
Una textura nueva, un sonido diferente, un objeto que puede moverse o una experiencia que despierta curiosidad pueden convertirse en oportunidades para aprender.
Una textura nueva, un sonido diferente, un objeto que puede moverse o una experiencia que despierta curiosidad pueden convertirse en oportunidades para aprender.
Las experiencias sensoriales son una oportunidad para que los niños aprendan de manera activa y significativa. Una textura diferente, un sonido nuevo, un aroma particular o la posibilidad de moverse libremente pueden despertar su curiosidad y motivarlos a explorar.
El inicio de un nuevo año escolar en la primera infancia es un momento cargado de emociones, expectativas y grandes aprendizajes por descubrir. En el Jardín IKIGAI recibimos este comienzo con profunda alegría, conscientes de la importancia que tienen estos primeros años en la vida de cada niño.
El inicio de un nuevo año escolar en la primera infancia es un momento cargado de emociones, expectativas y grandes aprendizajes por descubrir. En el Jardín IKIGAI recibimos este comienzo con profunda alegría, conscientes de la importancia que tienen estos primeros años en la vida de cada niño.
Las actividades sensoriales son una parte esencial de la experiencia diaria. A través de texturas, colores, sonidos y materiales naturales, los niños exploran el mundo con curiosidad, desarrollan su motricidad y fortalecen su capacidad de atención.